Complejo Huentelauquén: primeros habitantes costeros de Antofagasta

Litos de arenisca, sitio La Chimba 13

Complejo cultural Huentelauquén

Litos y puntas de proyectil encontradas en más de 1000 kilómetros del borde costero se vinculan con antiguos habitantes del norte de Chile.

Litos de arenisca, sitio La Chimba 13

Huentelauquén se ha caracterizado como un complejo cultural de cazadores recolectores pescadores tempranos, que habitaron a lo largo de la costa norte de Chile, hace más de 8000 años.

Litos geométricos, puntas lanceoladas pedunculadas, pesas, facsímiles y micro-morteros de arenisca, molinos planos y raspadores de dorso alto se cuentan entre los objetos específicos con que se reconoce la presencia de estos grupos.

El límite septentrional del complejo se localiza en el norte grande o árido, con el campamento La Chimba 13 por Antofagasta, y los aleros en quebrada Cascabeles y la mina San Ramón 15, cerca de Taltal.

Esta zona comprende un ambiente desértico con escasos o nulos cursos de agua, que abarca desde el límite con Perú por el norte hasta el río Copiapó por el sur, hacia la mitad de la Región de Atacama por el sur.

Este río funciona como hito natural donde comienza el norte chico o semiárido, territorio de ambiente semi desértico con quebradas y cursos de agua que abarca hasta el norte de la Región de Valparaíso.

Se constituye como 'ecotono' o ambiente de transición entre el desierto de Atacama y la zona central, por lo que presenta vegetación, clima y fauna asociados a ambos ecosistemas.

Pichidangui se sitúa como límite meridional del complejo en esta zona, donde se encuentran sitios como Punta Ñagué, La Fundición o Huentelauquén, yacimiento que da su nombre al complejo.

Fechados entre los 10000 a 6500 a.C. circunscriben el complejo al período Arcaico temprano, en la transición Pleistoceno-Holoceno.

Las ocupaciones se radican generalmente en terrazas costeras asociadas a sistemas de antiguas dunas, desde los 20 metros sobre el nivel del mar, entre 500 a 1000 metros de la costa y próximas a recursos hídricos.

Estarían ligadas a asentamientos en quebradas secundarias al interior de los valles, lo que reflejaría algún grado de movilidad residencial.

Peces, moluscos y mamíferos costeros fueron la base de su subsistencia, complementados con recursos del interior como guanacos y mamíferos menores.

Actividades mineras vinculadas a extracción de pigmentos se han registrado en la zona de Taltal, alrededor de 200 kilómetros al sur de Antofagasta.

Modelos para el Complejo Huentelauquén

Las primeras menciones sobre el complejo las hizo a principios de los 60' el arqueólogo Jorge Iribarren, quien describió los litos y los asoció a grupos cazadores costeros.

En las últimas décadas, equipos de investigación han desarrollado distintas propuestas con relación a su patrón de asentamiento y subsistencia.

El primero corresponde a un modelo de fases y zonas con diferentes énfasis en recursos marítimos o terrestres para su subsistencia, sugerido por investigadores de la Universidad Católica del Norte y de los Museos de Antofagasta, Atacama, La Serena y R. P. Gustavo Le Paige (Llagostera et al., 2000; Cervellino et al., 2000; Weisner et al., 2000):

  • Primera fase, entre los 8500 a 6500 a.C., presente únicamente en la costa arreica, se asocia a una tradición de pescadores de la zona árida con movilidad más restringida al ámbito litoral.
  • Segunda fase, entre los 7500 a 6000 a.C., presente en la costa arreica y en el semiárido, vinculada a cazadores del interior y del norte semiárido con movilidad este-oeste, en función de complementariedad de recursos.

Según este modelo, la tradición costera aportaría los litos geométricos, mientras que los cazadores del interior las grandes puntas pedunculadas. El encuentro entre ambos grupos se produciría en el semiárido en la segunda fase.

La presencia de material propio de ambientes interiores como guanaco, obsidianas, cuarzos y andesitas en los sitios costeros, indujo a preguntarse sobre el grado de adaptación costera del complejo Huentelauquén y a explicar estos hallazgos (Jackson, 1998: 140).

Investigadores de las Universidades de Chile y La Serena, y del Centro Nacional de Conservación y Restauración realizaron prospecciones en quebradas y valles al interior de las ocupaciones litorales tempranas conocidas para la Región de Coquimbo.

Encontraron numerosos yacimientos interiores, a partir de lo cual los investigadores propusieron un segundo modelo donde Huentelauquén habría articulado 2 tipos de asentamientos (Jackson et al., 1999 y 2005):

  • De orientación litoral: del 10000 a 8000 a.C., de grupos que subsistían eminentemente con recursos costeros y marítimos. En las ocupaciones de tipo residenciales se constató uso de materias primas locales y foráneas, mientras que en las de tareas predominaron las materias primas locales.
  • De orientación a quebradas: del 7300 a 6000 a.C., subsistencia basada principalmente en el guanaco, zorro, roedores y aves, y un uso mayoritario de materias primas locales. Las ocupaciones serían más bien ocasionales en desembocaduras, cursos medios o cabeceras de quebradas, con acceso a ambientes lacustres y bosques relictos.

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